125-La anciana mendigante

Hubo una vez una anciana mendigante.
¿Pero has visto tú realmente a una anciana mendigante hacerte una petición
antes de ahora?
Esta mujer pedía de la misma forma, y cuando recibía algo, decía:
-"Que Dios os recompense."-
La mendiga llegó a una puerta, y cerca del fuego del hogar
estaba un joven calentándose. El muchacho le dijo amablemente a la pobre vieja
que estaba temblando mucho por el frío:
-"Ven, abuela, y caliéntate aquí."-
Ella entró, pero se acercó tanto al fuego, que su ropa vieja comenzó a
arder, y ella no se daba cuenta. El muchacho se levantó y vio aquello, y
decidió que debería apagar las llamas.
¿Y no es cierto que era eso lo que debería haber hecho?
Y como no había nada de agua, entonces lloró todo el agua de su cuerpo por
sus ojos, que se convirtieron en dos grandes fuentes con las cuales pudo apagar
la vieja ropa de la anciana.
Enseñanza:
Siempre se debe ayudar y
ser cariñoso y amable con los ancianos.

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