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083-Dulce Potaje 
Había una joven pobre pero buena que vivía sola con su madre, y ya no tenían
para comer. Entonces la muchacha fue al bosque a buscar frutas, y allí una
mujer anciana la encontró, quien estuvo conciente de su pena, y le presentó un
pequeño pote, el cual cuando ella dijera,
-"Cocina comida, potito, cocina comida,"-
cocinaría un buen y alimenticio potaje, y cuando ella dijera,
-"Para, potito,"-
él dejaría de cocinar. La muchacha llevó el pote a casa a su madre, y
ahora ellas estaban liberadas de su pobreza y hambre, y comieron los potajes tan
a menudo como ellas eligieran. Una vez, cuando la muchacha había salido, su
madre dijo,
-"Cocina comida, potito, cocina comida,"-
Y el pote cocinó realmente y ella comió hasta sentirse satisfecha, y luego
ella quiso que el pote dejara de cocinar, pero no sabía las palabras. Entonces
el pote continuó cocinando y el potaje se elevó y saltó sobre el borde,
y así siguió hasta que la cocina y la casa entera se inundaron de comida, y
luego la siguiente casa, y luego la calle entera, justo como si quisiera
satisfacer el hambre del mundo entero, y hubo mucha angustia, pues nadie sabía
pararlo. Por fin cuando sólo una casa permanecía sin potaje, la joven
llegó e inmediatamente dijo,
-"Para, potito,"-
y con eso dejó de cocinar, y quienquiera que deseara volver a la
ciudad tenía que comerse el camino para regresar.
Enseñanza:
Nunca hay que usar
instrumentos o maquinaria si antes no se ha aprendido su manejo correcto.

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