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078-El Ratón, el Pájaro y la Salchicha
  
Una vez, hace mucho tiempo, un ratón, un pájaro, y una salchicha se hicieron
compañeros, mantenían su casa juntos, vivían bien y felizmente el uno con el
otro, y maravillosamente aumentaron sus posesiones. El trabajo del pájaro era
que debía volar cada día en el bosque y regresar con madera. El ratón tenía
que llevar el agua del pozo, encender el fuego, y poner la mesa, y a la salchicha le
correspondía cocinar.
Quien se aleja de su medio habitual, siempre añora algo
nuevo. Un día, por lo tanto, el pájaro se encontró con otro pájaro por el
camino, a quien le habló de sus circunstancias excelentes y se jactó de ello.
El otro pájaro, sin embargo, lo llamó un pobre tonto por su trabajo difícil,
pero dijo que los dos en su casa podrían pasar buenos tiempos.
Como el
ratón ya había hecho su fuego y había llevado el agua, entró a su pequeño
cuarto para descansar hasta que los otros lo llamaran para poner la mesa. La salchicha se quedó por el pote, vio que el alimento
se cocinaba bien, y, cuando ya era casi el momento para la comida, se hizo
rodar un par de veces por el caldo y las verduras y luego fueron
untadas con mantequilla, sal, y todo listo. Cuando el pájaro llegó a casa y
posó su carga, todos se sentaron a la mesa, y después de que habían tenido su
comida, durmieron placenteramente hasta la próxima mañana, y aquello era
una vida espléndida.
Al día siguiente, el pájaro, estimulado por lo que le dijo el otro
pájaro, decidió que no iría más por madera, y les dijo a sus amigos que ya había
estado bastante
tiempo de criado, y que había sido puesto en ridículo por ellos, y que deberían
turnarse de oficio de una vez, y tratar de arreglarlo todo de otro modo. Y, aunque
el ratón y la salchicha le rogaron muy seriamente, el pájaro mantuvo su
decisión, y dijo que el cambio debería ser intentado. Ellos echaron suertes, y
le tocó a la salchicha llevar la madera, el ratón pasó a ser el cocinero, y
el pájaro debería traer el agua y encender el fuego.
¿Y qué sucedió entonces? La pequeña salchicha salió a traer la
madera, el pájaro encendió el fuego, el ratón se quedó por el pote y esperó
solitario hasta que la salchicha viniera a casa y trajera la madera para el día
siguiente. Pero la pequeña salchicha tardaba tanto tiempo en regresar que ellos temieron que algo le hubiera
salido mal, y el pájaro salió volando a lo largo del camino para encontrarla. No muy lejos, sin embargo, encontró un perro, quién había agarrado a la salchicha y tomándola como un botín
legal, se la había tragado. El pájaro acusó al perro de un acto de robo
descarado, pero eso fue hablar en vano, ya que el perro dijo que él había
encontrado unas letras impresas en la salchicha, en las que contaba que su vida
ya estaba acabada.
El pájaro tristemente tomó la madera, voló a casa, y relató lo que él había visto y había oído. Ellos
quedaron muy preocupados,
pero consintieron en hacer todo lo posible y permanecer juntos. El pájaro por lo
tanto puso la mesa, y el ratón preparó el alimento, y quiso aderezarlo y entrar
en el pote como la salchicha lo solía hacer, y rodar y arrastrarse entre las
verduras para mezclarlas; pero antes de que entrara en medio de ellas, fue
herido por el vapor caliente, y perdió su piel, su pelo y su vida en la tentativa. Cuando
el pájaro vino para llevar la comida, no había ningún cocinero allí.
¡En su angustia el pájaro lanzó la madera por aquí y por allá, llamó y
buscó, pero a ningún cocinero encontró! Debido a su descuido la madera prendió fuego, de modo que
siguió una gran conflagración, y el pájaro se apresuró a traer el agua, pero el cubo
se safó de sus garras en el pozo, y él cayó atrás del cubo, y no pudo
recuperarse, y terminó ahogándose allí.
Enseñanza:
Debemos siempre trabajar
en lo que estamos debidamente bien preparados y tenemos la capacidad adecuada
para ello.

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