044-El Alimento de Dios
Había una vez dos
hermanas, una de las cuales no tenía hijos y era muy rica, y la otra tenía
cinco hijos, era viuda y muy pobre, y tan pobre que llegó un momento en que no
tenía lo suficiente para satisfacer sus necesidades y las de sus hijos.
En su necesidad, la
hermana pobre fue donde la rica y le dijo:
-"Mis hijos y yo
estamos sufriendo por el hambre. Tú, que eres rica, regálame un bocado de pan
para nosotros."-
La hermana muy rica, que
tenía su corazón más duro que una roca le dijo:
-"Yo misma no tengo
nada en esta casa."- y la despidió diciéndole palabras groseras.
Poco después llegó el
esposo de la hermana rica a su casa, y cuando cortó un pedazo de pan para él,
brotó del pan sangre roja. Cuando la mujer vio aquello, se aterrorizó, y le
contó lo que recién había ocurrido.
Él corrió entonces a
ayudar a la viuda y sus niños, pero al llegar la encontró rezando. Ella tenía
a los dos niños menores en sus brazos, y los tres mayores yacían muertos. Él
le ofreció darles alimentos, pero ella contestó:
-"Por alimento
terrestre, ya no tenemos deseos. Dios ya alivió el hambre de tres de nosotros,
y el también oirá las súplicas de los que quedamos."-
No más había terminado
de pronunciar aquellas palabras cuando los dos menores dieron su último
suspiro, y ella, con su corazón despedazado, voló también a la morada
celestial.
Enseñanza:
Quien ha recibido una
buena situación, debe compartirla con quien esté necesitado, sin excusas, y en
el momento preciso.
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