038-El Azote del Cielo
Un campesino salió cierto
día a arar llevando un par de bueyes. Cuando llegó al campo, los cuernos de
los bueyes empezaron a crecer y crecer, y cuando tuvo que regresar a casa, los
cuernos estaban tan grandes que no podían pasar por la puerta del establo.
Por buena suerte un
carnicero pasaba por ahí, y llamándolo se los ofreció en venta, y finalizó
el trato de la siguiente manera:
que él le daría al
carnicero una taza de medida llena de semillas de nabo, y que el carnicero le
daría tantas monedas de Brabant como semillas de nabo hubiera en la taza.
¡A eso llamó yo un buen
negocio!
El campesino entonces fue
a su casa y trajo de regreso la taza con las semillas de nabo. Sin embargo, en
el camino una semilla se cayó de la taza. El carnicero le pagó lo acordado, y
si el campesino no hubiera perdido esa semilla, tendría una moneda más.
Mientras tanto, cuando el
campesino regresaba a casa, la semilla había nacido y crecido hasta convertirse
en un árbol, tan alto que llegaba hasta el cielo. Entonces el campesino pensó:
-"Ahora que tienes la
oportunidad, puedes ver que están haciendo los ángeles allá arriba, y por al
menos esta vez, los tendrás frente a tus ojos."-
Así que trepó al árbol,
y vio que los ángeles estaban azotando las espigas de avena, y se quedó
mirando.
Y mientras miraba, notó
que el árbol sobre el cual estaba subido, empezó a vibrar, y se asomó
hacia abajo y vio que alguien estaba tratando de cortarlo.
-"Si yo caigo
desde aquí, eso será algo muy malo."- pensó.
Y en su apuro, para
salvarse no pensó en otra cosa que tomar tallos de avena que estaban
amontonados en grupos, trenzarlos y así hacerse de una cuerda. De igual forma,
tomó un azadón y un azote de los que se usan para azotar los cereales y que
estaban a su alcance, y empezó a bajar por medio de la cuerda que recién había
hecho.
Pero al llegar a la
tierra, cayó exactamente en un enorme hueco, muy hondo. Fue una verdadera
suerte que hubiera traído el azadón, porque con él fue cavando gradas hasta
que salió a la superficie. Y subió consigo también el azote como prueba de su
verdad, para que así, viéndolo en su mano, nadie intentara dudar de su
historia.
Enseñanza:
La amenaza es con lo que
actúan siempre quienes quieren imponer "su verdad", con menosprecio
de lo que piensen los demás.

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